¿Cómo lidiar conmigo?

Hay una verdad que nos cuesta mirar de frente: nos encanta hacernos las víctimas.

Culpamos a los hijos, al marido, a los papás, al vecino, al novio, al amante, al tráfico, al tiempo, al jefe, al gobierno, a la lluvia, al calor. A la mascota que tanto nos quiere. Si somos empresarios, culpamos a las ventas, a los clientes, a los proveedores, a los empleados. Y lo mejor: a Dios. «Dios lo quiso así». «Dios te va a castigar». «Dios es malo porque no ayudó».

No se trata de ser bueno o malo. No se trata de llegar a la perfección. Se trata de mirar hacia adentro.

Yo me he cachado muchas veces en esa trampa. Hay días en que me lo permito porque estoy cansada. Porque es más fácil señalar afuera que mirar adentro. Pero luego escribo. Medito. Pregunto: ¿qué tengo que aprender? ¿Qué tengo que soltar? ¿Qué no estoy viendo en mí?

Y si aún así no me llega la respuesta, entro a un temazcal. Hago constelación. Terapias con mis amigas sanadoras. Barra de Access. Así es como lidio conmigo. No para castigarme, sino para mirarme con amor.

Recuerdo una tarde en el temazcal. El calor era insoportable y yo seguía repitiendo mentalmente: «¿Por qué a mí?». Estaba en la mejor etapa con mi esposo. Si nos amábamos. Pensaba en las parejas que no se aman y siguen juntas. ¿Por qué nosotros nos tuvimos que separar así?

En ese momento me llegó una frase: «Susy, la vida solo se trata de ti. Tal vez en este momento no lo entiendas, pero algún día vas a honrar la muerte de tu esposo».

Así fue.

Lidiar conmigo es escuchar esa fuerza más grande que yo. Es abrirme a mirar la vida de diferente manera. Porque muchas veces en mi vida he visto que no puedo sola. Que necesito ayuda. Que necesito reconectarme. Y todo este camino de espiritualidad me ha ayudado.

Cada uno de nosotros elige la dirección. El camino de sanación. Pero aquí, en Tejedoras de Luz, tienes una puerta esperándote con los brazos abiertos.

Si sientes que llevas mucho tiempo cargando culpas que no te pertenecen, escríbenos al 7447638827. En Rancho Bacano no solo cultivamos hortalizas: cultivamos calma. Te compartimos nuestras hierbas, nuestras infusiones, y si quieres, te acompañamos en una sanación ancestral con las Tejedoras de Luz.

Al final del día, lo que más me salva no es tener razón. Es sonreír.

Susy Padua — Rancho Bacano

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